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sábado, 9 de octubre de 2010

POESIA - DESORDENAD EL MUNDO - SANTIAGO TENA


Queridos niños: Desordenad el mundo.

Desordenad el mundo con su flor de papel y su torpeza,
desordenadlo vivo,
desordenadlo estrofa y anarquía y buscar y no estar solo buscando,
desordenadlo todo,
desordenadlo mío,
desordenadlo en frío y en fuego
y en el alma y la voz y luego en verso
y con ritmo y sin ritmo,
desordenadlo más,
desordenadlo al aire y completad su fijo
e incógnito vaivén,
y del vaivén tirad de lado a lado fuerte,
y empujad y bailad con el vaivén,
y haceos mundo y danza y sol y viento y lejanía
y haced luz al final: quemad el mundo.

Y si os hace calor el mundo frío
y no sabéis qué hacer ni dónde ir
ni con tanta ceniza qué ensuciar,
disfrazaos de mundo,
y encendedme la luz: hoy está oscuro
el sol, yo no he comido, ya no me oigo
la voz ni me encuentro la luz
ni tengo ni tendré jamás camino.

Queridos niños míos,
con almas de poeta y ojos fijos
y Dios en la conciencia y en lo vivo,
queridos hijos míos: Desordenad la vida,
desordenad al hombre,
desordenad la frente y la palabra
y el orden y el sistema y el dolor y lo fijo:
desordenad lo unánime,
desordenad rebeldes lo rebelde,
y buscad más verdad, y no cejéis:
y haced frío el verano y del invierno estío,
floreced la caída y decaed al alba y volad
sin espacios limitados, volad sin rumbo fijo:
yo sé y no sé y no encuentro y quizá
he encontrado ya varias veces luz y paz y no seguir:
desordenad el lecho,
desordenad el vino.

Estoy cansado, niños: desordenad la vida,
yo me he ido despacio ya a otro sitio.
Santiago Tena

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La mayoría de los seres humanos son como las hojas que caen de los árboles, que vuelan y revolotean por el aire, vacilan y por último se precipitan al suelo.

Otros casi son como estrellas, siguen su camino fijo, ningún viento los alcanza, pues llevan en su interior su ley y su meta.

HERMAN HESSE

¿y tú, mi estimado lector, de cuales eres?