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miércoles, 9 de abril de 2008

Enfermos de Miedo (Pedro Trujillo)


*Enfermos de Miedo



Pedro Trujillo


"¿Quién dijo que la libertad era Gratis"


Desconosco si será algo común entre quienes comienzan a escribir en prensa o aparecen en medios de comunicación que la mayoria de los consejos que reciben de las personas cercanas se centren en torno a la necesidad de "tener cuidado o precaución con aquello que dice o escribe". Haber vivido la experiencia me ha llevado a reflexionar sobre el asunto.


tras haber analizado le hecho considero que el problema se sustenta en que conformamos una sociedad con un importante y hasta preocupante grado patológico de miedo y cobardía. Pareciera que hay que medir todo aquello que se quere decir, por temor a ofender.


"¡Sé prudente" o "¿cómo dijste eso?", suelen ser expresiones usadas por quienes nos quieren aconsejar. No nos acostumbramos a escuchar las cosas directamente y de frente, y pareciera que hay que pedir permiso para todo, algo que comúnmente se observa en la forma de comensar ciertas propuestas o exposiciones. Por otra parte, un importante número de palabras de las que aparecen en el diccionario tampoco están bien utilizadas, porque son "malas palabras". ¿Para qué están incluidas en el diccionario, si no para emplearlas en las ocasiones que lo ameriten? Sin embargo, nos da cierta vergüenza y preocupación oírlas, mucho menos emplearlas.


Seguimos en manso de quienes deciden secuestrar, tomar fincas, legislar de más, chulearnos desde la cárcel, censurar películas, apoyar la ley seca o, sencillamente, no respetar las filas. Esos "poderosos" se creen con el derecho de marcar una ruta, provocar el silencio y conducir nuestras vidas. Lo peor es que sacrificamos nuestra libertad al otorgarles el crédito. Dejamos que su "poder" viole nuestros derechos, entre ellos, el de decirl lo que nos venga en gana, siempre que no se ofenda, se ultraje o se violen los derechos de los demás. Una cosa es no decir las cosas con corrección y otra, decirlas directamente y con el grado de sinceridad y fuerza necesarios.


hay que hacerse el propósito de no pedir permiso a nadie nunca más, sea político influyente, **marero, poderoso hombre de negocios, Líder Sindicalista, experto, miembro de la clmnidad internacional o cualquier otro personaje de ese clan "de selectos" que considera que el muno les corresponde y que el resto de la ciudadnaía tiene que respirara a su orden o no puede decir más de lo que "debe", so pena de ser "molestados".


Muchos quisieran cambiar ese panorama, peor para ello hay, primero, que creer en la libertad del ser humano y, que después, no tener más miedo, mucho menos pánico y, nunca, terror, que son los tres pilares en los que se sutenta el abusador y sobre los que se ensombrese el ser humano débil y mediocre.


¿Quién dio que la libertad era gratis? La libertad, como la ética comienzan por uno mismo. no es necesario esperar a que los demás quieran sumarse al club, hay que comenzar en forma individual y, cuanto antes, mucho mejor. Tenemos la responsabilidad de dejarles a nuestros hijos un mundo mejor, más libre, mas sensato, mas directo, menos hipócrita y donde puedan vivir de pie. Tan negativa es la acción delictiva como el silencio cómplice. Podemos seguir callados, humillados, censurados o coaccionados. ¿Prudencia?, bueno, yo la denomino cobardía, cada cual puede esconderse detrás de lo que quiera. Gracias a quienes me aconsejan, a las pocas peronas cercanas por su preocupación y a aquellos que me quieren cuidar, por sus desvelos. No obstante, les quiero decir que soy libre, absolutamente libre y cada día lucho por la libertad con mayor fuerza y pasión, ¿se puede decri de otra manera? Por supuesta que sí, pero creo que no más claro.


*Esta columna fue publicada en el diario de prensa escrita "PRENSA LIBRE" el dia martes 25 de marzo de 2008, en la sección de opinion.

**Pandillero Juvenil

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