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sábado, 24 de enero de 2009

GUATEMALA - HIMNO NACIONAL DE GUATEMALA

El Himno Nacional de Guatemala
El Himno Nacional de Guatemala ha sido considerado por Carlos Labin, miembro de la Sociedad Americanista de Paris y de la Sociedad de Musicología de Francia como el “más original” de todos los himnos del continente americano. La historia de nuestro himno arranca en 1887; sin embargo, es en 1896 durante el gobierno de José María Reyna Barrios, que se consideró la necesidad de tener realmente un himno nacional. Para ello se convocó a un certamen en donde fue premiada la música del compositor Rafael Alvarez Ovalle y la letra de un poeta anónimo. El estreno del Himno se llevó a cabo durante una memorable actividad lírica literaria en el Teatro Colón, el 14 de marzo de 1897. La identidad del autor de la letra no se conoció sino hasta 1910, cuando se descubrió que era el poeta cubano José Joaquín Palma. La letra del himno fue modificada por acuerdo del Ejecutivo de fecha 26 de julio de 1934, con las anotaciones por el gramático jalapaneco José María Bonilla Ruano. A él se debe la actual versión que todos los guatemaltecos entonamos con fervor y patriotismo.
Rafael Alvarez Ovalle
El autor de la música del Himno Nacional de Guatemala nació en San Juan Comalapa, Chimaltenango, el 24 de octubre de 1858. Foto cortesía de archivo histórico Cirma. Hijo de Rosendo Alvarez y de Ildefonsa Ovalle, fue educado en el arte de la música, pues su padre le enseñó las primeras lecciones, ya que se desempeñaba como organista de la iglesia católica y como director de la escuela de música de la localidad. Debido a que su madre soñaba con que el muchacho fuera versado en ese campo, lo trasladó a Santa Lucía Cotzumalguapa, donde continuó sus estudios con el maestro Silverio Avilla, también especializado en música de capilla de dicho lugar. Posteriormente, Alvarez Ovalle perfeccionó sus conocimientos de música durante su estadía en la capital en 1879. Durante ese período se inscribió en la Escuela de Sustitutos, lugar en el que estudiaban los aspirantes a formar parte de la famosa Banda Marcial. A los 29 años, Alvarez Ovalle compuso su obra maestra, representada por la música de nuestro Himno Nacional. Murió a los 88 años de edad, el 29 de diciembre de 1946.
José Joaquín Palma
El autor de la letra del Himno Nacional de Guatemala nació el 11 de septiembre de 1844 en San Salvador de Bayamo, provincia de la parte oriental de Cuba. Participó activamente en las luchas independentistas de su tierra junto al patriota Manuel de Céspedes. Foto cortesía de archivo histórico Cirma. A la muerte de este revolucionario, Palma tuvo que emigrar a las tierras continentales de América y se radicó definitivamente en Guatemala, en 1875, después de viajar por varios países. Recién llegado al país participó en las veladas lírico-literarias organizadas por el maestro cubano José María Izaguirre, fundador de la Escuela Normal Central para Varones. Su identidad como autor de la letra del Himno Nacional permaneció en secreto hasta 1910. Un año después, en julio de 1911, se le rindió tributo de reconocimiento con un desfile que partió del teatro Colón hacia su residencia. Palma, falleció el 2 de agosto de 1911, a los 67 años de edad, pocos días después de haber recibido el homenaje. El 16 de abril de 1951, sus restos fueron trasladados a su pueblo natal en Cuba.
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HIMNO NACIONAL DE GUATEMALA
(version actual)
¡Guatemala feliz...! que tus aras
no profane jamás el verdugo;
ni haya esclavos que laman el yugo
ni tiranos que escupan tu faz.
Si mañana tu suelo sagrado
lo amenaza invasión extranjera,
libre al viento tu hermosa bandera
a vencer o a morir llamará.
CORO
Libre al viento tu hermosa bandera
a vencer o a morir llamará;
que tu pueblo con ánima fiera
antes muerto que esclavo será.

De tus viejas y duras cadenas
tú forjaste con mano iracunda
el arado que el suelo fecunda
y la espada que salva el honor.

Nuestros padres lucharon un día
encendidos en patrio ardimiento
y lograron sin choque sangriento
colocarte en un trono de amor.

CORO
Y lograron sin choque sangriento
colocarte en un trono de amor,
que de patria, en enérgico acento,
dieron vida al ideal redentor.

Es tu enseña pedazo de cielo
en que prende una nube su albura,
y ¡ay de aquel que con ciega locura,
sus colores pretenda manchar!

Pues tus hijos valientes y altivos,
que veneran la paz cual presea,
nunca esquivan la ruda pelea
si defienden su tierra y su hogar.

CORO
Nunca esquivan la ruda pelea
si defienden su tierra y su hogar,
que es tan sólo el honor su alma idea
y el altar de la patria su altar.

Recostada en el ande soberbio,
de dos mares al ruido sonoro,
bajo el ala de grana y de oro
te adormeces del bello quetzal.

Ave indiana que vive en tu escudo
paladión que protege tu suelo;
¡ojalá que remonte su vuelo,
más que el cóndor y el águila real!

CORO
¡Ojalá que remonte su vuelo,
más que el cóndor y el águila real
y en sus alas levante hasta el cielo,
Guatemala, tu nombre inmortal!
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HIMNO NACIONAL DE GUATEMALA
Versión original (1897)
¡Guatemala feliz!…ya tus aras
no ensagrienta feroz el verdugo;
ni hay cobardes que laman el yudo,
ni tiranos que escupan tu faz.
Si mañana tu suelo sagrado
lo profana invasión extranjera,
tinta en sangre tu hermosa bandera
de mortaja al audaz servirá.
Coro
Tinta en sangre tu hermonsa bandera
de mortaja al audaz servirá;
que un pueblo con ánima fiera
antes muerto que esclavo será.
De tus viejas y duras cadenas
tú fundiste con mano iracunda
el arado que el suelo fecunda
y la espada que salva el honor.
Nuestros padres lucharon un día
encendidos en patrio ardimiento;
te arrancaron del potro sangriento,
y te alzaron un trono de amor.
Coro
Te arrancaron del potro sangriento
y te alzaron un trono de amor,
que de patria al enérgico acento
muere el crimen y se hunde el error.
Es tu enseña pedazo de cielo
entre nubes de nítida altura,
y ¡ay de aquel que con mano perjura
sus colores se atreva a manchar!
Que tus hijos valientes y altivos
ven con gozo en la ruda pelea
el torrente de sangre que humea
del acero al vibrante chocar.
Coro
El torrente de sangre que humea
del acero al vibrante chocar,
que es tan sólo el honor su presea
y el altar de la patria, su altar.
Recostada en el ande soberbio,
de dos mares al ruido sonoro,
bajo el ala de grama de oro
te adormeces del bello quetzal;
Ave indiana que vive en tu escudo,
paladión que protege tu suelo,
¡ojalá que remonte su vuelo
más que el cóndor y el águila real!
Coro

¡Ojalá que remonte su vuelo
más que el cóndor y el águila real,
y en sus alas levante hasta el cielo,
Guatemala, tu nombre inmortal! 


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La mayoría de los seres humanos son como las hojas que caen de los árboles, que vuelan y revolotean por el aire, vacilan y por último se precipitan al suelo.

Otros casi son como estrellas, siguen su camino fijo, ningún viento los alcanza, pues llevan en su interior su ley y su meta.

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